El día que J.J Ludwig encontró su cerebro todos parecían aliviados. Catherine saltó de la silla donde tenía pegadas las nalgas desde hacía treinta y siete noches y bufó al cielo. Se apresuró a coger la cesta y fue repartiendo platos de postre y cucharitas por la sala.
Su primo Samuel le paró los pies al averiguar sus intenciones. "Debe de estar loca si piensa que vamos a comer ahora pastel de arándanos con nata". Su madre, que apenas podía articular palabras después del acontecimiento, recibió con una sonrisa hundida su trozo. La pobre Cathy había estado cuidando de su hermano todo este tiempo y eso significaba mucho. "Se merece un descanso y ésta es su manera de aliviarse". Til, perplejo ante la condescendencia maternal, prefirió marcharse a fumar un cigarro.
Julian Beever
Desde las profundidades de su batín azul, J.J Ludwig respiraba lento, a brazada larga. El tintineo de los platos le devolvió de pronto a la superficie. Ahí estaban todos. Cath se pavoneaba ahora por la sala mostrando la caída de su vestido nuevo. Samuel no pudo contener la risa al ver a aquella mujerona soltarse la melena.
J. J Ludwig se contagió del ambiente festivo y comenzó a agitar las manos como un niño de parvulario. "Esta reacción no es propia de J. J", pensó su madre mientras pasaba la lengua por el plato para aprovechar los últimos restos de nata.
A partir de entonces muchas cosas iban a cambiar. La radiografía del doctor Shepherd no dejaba lugar a dudas. El cerebro de J. J Ludwig se había ido desplazando a través de su cuerpo hasta recabar en un pequeño hueco, un espacio minúsculo entre la cutícula y las falanges del dedo de su pie derecho.
"Con un cerebro del tamaño de una avellana, a qué se va a dedicar ahora. Su cabeza era su vida. Jamás podrá volver a trabajar en la City". Til se mordía el puño de pura impotencia. "Las aportaciones al plan de pensiones, la universidad de los chicos, la casa del lago, la cartera de clientes...Todo suspendido. Tanto empeño en construir algo para nada".
Ese día J.J durmió en la casa de sus padres, entre las mismas sábanas que tantas noches había revuelto construyendo, pieza a pieza, su vida de adulto. Pero esta vez la calculadora de planes futuros no estaba encendida. Su cabeza, lejos del pecho, le dejaba por una vez tranquilo.
A la mañana siguiente se despertó como un aspirador nuevo. Sin más ambición que la de salir de la caja y hacer ruido.
1. Nos gustan las casitas. Ir a sitios y decir: yo tendría esta casita con buganvillas en la entrada,contraventanas de madera, cortinas de hilo, una cabaña en el roble y una pisicina en forma de lago. De la la dedicación y la constancia que hay detrás nadie quiere saber nada.
2. Los éxitos rápidos se esfuman rápido y el precio que pagas es la alopecia.
3. Todos identificamos el melón piel de sapo, pero qué bien queda llegar al picnic y decir: aquí traigo una melona. Las hembras tienen estrías más profundas y la piel fina. Se ven, se interpretan.
4. Lo mismo pasa con los patos: también se conjugan. Ellas son pardas y ellos tienen la cabeza verde. Me acordaré en la próxima visita al parque.
5. El culo de la botella de sidra puedes bebértelo pero no escancia.
6. Si está en la nevera, acabas comiéndotelo.
7. La hoja que cae sobre tu rodilla te recuerda quién eres y de dónde vienes.
Mientras coges la maleta
y lo cierras todo a cal y canto
te muerdes las uñas redapple en el ascensor:
"¡ay madre! ¿habré apagado el ventilador..?."
Ya es tarde, llegaste a la autopista
y te juntas con otros caracoles: siete millones más
"Pobre aparato, y menuda la factura"
Qué carajo, tú piensa en la playa
y lo mundano ya se resolverá
Mejor vivir el instante
este mismo,
¡súbelo a Instagram!
Y así pasaron unos días y otros y otros más
Bebiste mojitos y comiste ensaimada
Algunas veces brindabas con el mar:
"Qué se acabe el mundo,
que quiero morir tostada"
Al volver a casa, lo comprendiste:
317 euros el extra del ventilador
Se te cayó el moreno al suelo
y perforaste la cartera
"Qué pongan música por favor..."
Demasiadas personas gastan dinero que no han ganado para comprar cosas que no desean para impresionar a personas que les caen mal [Will Rogers] Cuanto más tiempo dispones para hacer algo, más tiempo pierdes en no hacerlo [Raimon Samsó] La mayoría de la gente realiza trabajos esencialmente sin sentido para ellas. Cuando se jubilan esa verdad les cae encima como una losa [Brendan Francis]
Los que están aprendiendo heredarán la Tierra. Los que ya saben estarán perfectamente equipados para vivir en un mundo que ya no existe. [Eric Hoffer]